Begpackers: ¿puedes recorrer el mundo como un vagabundo?

Viajar es probablemente una de las actividades a nivel mundial que más le gusta realizar a las personas, sin embargo, también es una de las más complicadas y que menos se pueden llevar a cabo debido a la situación económica y laboral en la que la mayoría de nosotros nos encontramos. En el escenario promedio, el ser humano viaja a otro país una vez al año, durante vacaciones y cuando el capital monetario se lo permite.

A pesar de las dificultades económicas que suponen los viajes internacionales, en los últimos años ha surgido un nuevo grupo de personas que, aparentemente, ha resolvido el problema del dinero a la hora de recorrer el mundo. Los denominados begpackers son una especie de tribu urbana que combina dos práctias: por un lado beggers que significa mendigar y packer que quiere decir mochilero, es decir, un mochilero que mendiga. En otras palabras, son personas cuya dificultad económica se compagina con su deseo de viajar, lo que los convierte en vagabundos de otros países: sin trabajo fijo, ni domicilio, sólo su mochila como única pertenencia y cuyo dinero para seguir viajando es conseguido a través de las limosnas que los pobladores de los territorios en los que se encuentran, les dan.

Aunque esto parezca una idea que enmienda el conflicto de los trotamundos más audaces, lo cierto es que se trata de una práctica considerablemente imperialista y hegemónica pues las personas que llevan a cabo esta función son, en su gran mayoría, individuos que poseen un status socioeconómico alto, es decir, personas que gozan de un dispositivo móvil de última generación, un grado de educación superior al promedio y, en algunos casos, tarjetas de débito para las emergencias. No obstante, a pesar de lo anterior, deciden mendigar en países donde el índice de pobreza es mayor que el de las naciones de las cuales ellos son originarios. De acuerdo a las estadísticas, más del 75% de los begpackers son europeos y estadounidenses.

Esta tendencia se ha vuelto una total plaga en Asia, donde los ciudadanos han declarado su cansancio y frustración de encontrarse con estos personajes tan particulares que les piden dinero cada vez que salen de sus casas. Los habitantes de estos países están indignados de la popularización que ha tomado este “ejercicio turístico” debido a la pobreza que existe en muchas de las zonas en las que ellos mismos viven. En Bali, por ejemplo, el gobierno ha respondido a sus denuncias y ha comenzado un operativo en el que estos individuos son remitidos a sus respectivas embajadas para que comiencen con el proceso de “reinserción” a su país de origen.

Aunque sea una de las ideas más llamativas, sobre todo para aquellos que carecen de oportunidades económicas para viajar, es fundamental entender el trasfondo sociopolítico que tiene esta clase de práctica y no caer en modas que perjudiquen a los ciudadanos de otros países, mismas que terminan apelando a la compasión y sentimentalismo de las personas. Tristemente, los begpackers no solucionaron nada, sino que lo complicaron todo.

@TotalmenteProle

Fuentes:

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